¡Hola, queridos amantes del huerto! ¿Alguna vez les ha pasado que, a pesar de ponerle todo el cariño del mundo a sus plantas, regarlas con dedicación y mimarlas cada día, simplemente no terminan de arrancar o dar los frutos esperados?
Es una sensación de frustración que conozco muy bien, y déjenme decirles, ¡no están solos! Durante mucho tiempo, mis propios tomates y pimientos se resistían a prosperar, y yo me preguntaba qué estaba haciendo mal.
Gastaba en abonos caros y probaba distintas semillas, pero el resultado era siempre el mismo: ¡mediocre! Y la verdad es que muchos de nosotros, en nuestra pasión por cultivar, olvidamos un detalle crucial que es la base de todo: la salud del suelo.
Es como el cimiento de una casa; si está mal, todo lo demás se tambalea. Estoy hablando del famoso pH del suelo, ese pequeño número que lo cambia todo.
He descubierto, por experiencia propia y charlando con muchísimos jardineros, que entender y ajustar el pH puede ser la clave para transformar un huerto decepcionante en un oasis de abundancia.
Cuando finalmente me adentré en este mundo, ¡mis plantas explotaron de alegría! Pasaron de estar mustias a lucir un verde intenso y regalarnos cosechas espectaculares.
Y lo mejor es que es mucho más sencillo de lo que parece. Si quieren desvelar el secreto detrás de esos huertos que siempre lucen espléndidos y quieren ver a sus plantas radiantes y llenas de vida, entonces prepárense.
¡Sigue leyendo para desvelar todos los secretos y transformar tu huerto!
El Misterio del pH: ¿Por Qué Mis Plantas No Despegan?

La Frustración de un Huerto que No Crece
Sé exactamente lo que se siente al ver tus plantas con hojas amarillentas, un crecimiento lento que desanima, o simplemente la falta de frutos esperados después de tanto esfuerzo y cariño.
Durante mis primeros años como jardinero, pasé incontables horas regando, abonando y hablando con mis tomateras, esperando ver esa explosión de vida que tanto deseaba.
Compraba los fertilizantes más caros, seguía tutoriales al pie de la letra, pero mis plantas parecían estar en una huelga silenciosa. Era como si hubiera una barrera invisible que les impedía prosperar.
Recuerdo una temporada en la que mis pimientos, a pesar de tener un aspecto decente al principio, nunca llegaron a madurar completamente, quedándose pequeños y de un verde pálido.
¡Qué decepción! Y lo peor es que me hacía dudar de mi propia capacidad para cultivar. Este sentimiento de impotencia me llevó a investigar a fondo, a hablar con agricultores experimentados y a leer todo lo que caía en mis manos.
Fue entonces cuando, casi por casualidad, me topé con el concepto del pH del suelo, un término que al principio me sonaba a clase de química, pero que resultó ser el eslabón perdido en mi cadena de fracasos.
El Gran Secreto Oculto en tu Tierra
Imagina que el suelo es el estómago de tus plantas. No importa lo nutritiva que sea la comida que les ofrezcas (los abonos), si su estómago no está en condiciones óptimas para digerirla y absorber los nutrientes, todo ese esfuerzo será en vano.
El pH es, ni más ni menos, la medida de acidez o alcalinidad de ese “estómago”. Un pH inadecuado bloquea la absorción de nutrientes esenciales, incluso si estos están presentes en abundancia.
Por ejemplo, en suelos demasiado ácidos, el fósforo y el calcio, vitales para el desarrollo de frutos y raíces fuertes, pueden volverse inaccesibles para las plantas.
Por otro lado, en suelos muy alcalinos, el hierro y el manganeso, cruciales para el follaje verde y la fotosíntesis, se “secuestran”, impidiendo que las plantas los utilicen.
Cuando descubrí esto, fue como si una bombilla se encendiera en mi cabeza. ¡Claro! Mis plantas no estaban enfermas por falta de nutrientes, sino porque no podían aprovecharlos.
Fue un verdadero punto de inflexión en mi trayectoria como cultivador, y te aseguro que entender este concepto es el primer gran paso para tener un huerto que te llene de orgullo y alegría.
Mis plantas pasaron de estar mustias a lucir un verde intenso y regalarnos cosechas espectaculares.
¡Manos a la Obra! Cómo Descifrar el Mensaje de tu Tierra
Herramientas Básicas para Conocer a tu Suelo
Ahora que sabemos la importancia del pH, la siguiente pregunta es: ¿cómo diablos lo mido? Cuando empecé, creía que esto sería algo complicado, digno solo de laboratorios, pero la verdad es que hay opciones muy accesibles para nosotros, los jardineros caseros.
Mi primera experiencia fue con un kit de prueba casero, esos que vienen con unas cápsulas y una tabla de colores. Recuerdo haber ido a la tienda de jardinería y haber salido con mi pequeño kit, sintiéndome como un científico.
Sigue las instrucciones al pie de la letra: tomas una muestra de tierra, la mezclas con agua destilada (¡importante para no alterar el resultado con la dureza del agua del grifo!) y luego añades la sustancia del kit.
El color resultante te indicará el pH. Aunque son una buena primera aproximación, con el tiempo me di cuenta de que su precisión puede variar un poco.
Luego pasé a los medidores de pH electrónicos. Estos son varillas con una sonda que insertas directamente en la tierra húmeda y te dan una lectura numérica en segundos.
Son súper prácticos y, en mi experiencia, mucho más precisos. Te recomiendo invertir en uno de buena calidad; es una herramienta que te durará años y te ahorrará muchos quebraderos de cabeza.
Recogiendo Muestras de Tierra Como un Experto
La clave para obtener una lectura de pH precisa no es solo la herramienta, sino también la forma en que tomas las muestras de suelo. No sirve de nada medir solo en un punto, porque el pH puede variar significativamente incluso dentro de un mismo huerto.
Lo que yo hago es lo siguiente: divido mentalmente mi huerto en varias secciones. En cada sección, tomo varias muestras de tierra a una profundidad de unos 15 a 20 centímetros.
Es importante quitar la capa superficial de hojarasca o residuos antes de tomar la muestra. Utilizo una palita limpia y las coloco todas en un cubo. Una vez que tengo varias muestras de diferentes puntos de una sección, las mezclo muy bien en el cubo.
Esto crea una muestra representativa de esa zona. Si tienes zonas con problemas específicos o diferentes tipos de cultivo, es buena idea tomar muestras separadas para cada una.
Por ejemplo, si tienes un área donde cultivas arándanos (que aman los suelos ácidos) y otra donde tienes coles (que prefieren suelos más neutros), deberías medirlos por separado.
Repito este proceso para cada sección de mi huerto, y así obtengo una visión mucho más clara y fiable del estado general del suelo. ¡Créeme, esto marca la diferencia!
Ni Muy Ácido, Ni Muy Alcalino: Encontrando el Equilibrio Perfecto para tu Jardín
El Rango Ideal para la Mayoría de tus Cultivos
Una vez que tienes la lectura de pH de tu suelo, la gran pregunta es: ¿qué significa este número? En términos generales, la mayoría de las plantas de huerto prefieren un suelo ligeramente ácido a neutro, con un rango de pH entre 6.0 y 7.0.
Piensa en ello como una zona de confort para tus vegetales. Dentro de este rango, la mayoría de los nutrientes esenciales están disponibles para que las raíces los absorban sin problemas.
Un pH de 6.5 es a menudo considerado el “punto dulce” para un huerto variado, ya que permite que una amplia gama de verduras prospere. Sin embargo, hay excepciones, y es fascinante cómo algunas plantas se han adaptado a condiciones específicas.
Por ejemplo, los arándanos, las azaleas o las hortensias son felices en suelos más ácidos (pH 4.5-5.5), mientras que la lavanda o las coles de Bruselas prefieren un suelo ligeramente más alcalino (pH 7.0-7.5).
Conocer el pH de tu suelo te permite no solo corregirlo si es necesario, sino también elegir las plantas adecuadas para las condiciones que ya tienes, ¡o viceversa!
Yo mismo he cometido el error de intentar cultivar arándanos en un suelo alcalino y ¡fue un desastre! Hasta que entendí que no todas las plantas son iguales.
Impacto del pH Extremo en la Salud de las Plantas
Cuando el pH de tu suelo se desvía demasiado del rango ideal, tus plantas empiezan a sufrir, y lo hacen de maneras muy específicas. Si tu suelo es demasiado ácido (por debajo de 6.0), es probable que veas deficiencias de calcio, magnesio y fósforo.
Las hojas inferiores pueden volverse amarillas, el crecimiento se detiene y la producción de flores y frutos disminuye drásticamente. En casos extremos, los tallos pueden volverse débiles y quebradizos.
Por otro lado, si el suelo es demasiado alcalino (por encima de 7.5), la disponibilidad de micronutrientes como el hierro, el manganeso o el zinc se reduce drásticamente.
Las plantas desarrollan clorosis férrica, manifestada en hojas amarillas con venas verdes muy marcadas, un síntoma que he visto muchas veces en mis cítricos antes de que aprendiera a controlar su pH.
El crecimiento general se ralentiza, y las plantas son más susceptibles a enfermedades y plagas, ya que su sistema inmunológico está debilitado. Es como si estuvieran en un constante estado de estrés.
¡Por eso es tan crucial mantener ese equilibrio! Mis cosechas cambiaron radicalmente cuando logré estabilizar el pH, de repente mis plantas estaban más fuertes, más verdes y llenas de vida.
Recetas Caseras y Trucos de Abuela para Corregir el pH del Suelo
Disminuyendo la Acidez: Soluciones para Suelos Alcalinos
Si después de medir, descubres que tu suelo es demasiado alcalino (es decir, el pH es alto, por encima de 7.0), no te preocupes, hay soluciones efectivas y, muchas de ellas, bastante naturales.
Mi truco favorito y el que más he utilizado es la adición de materia orgánica. ¡Sí, el compost! Un buen compost maduro no solo mejora la estructura del suelo, sino que también ayuda a acidificarlo gradualmente a medida que se descompone.
He notado una gran diferencia en la vitalidad de mis plantas al incorporar generosas cantidades de compost cada año. Otra opción, un poco más directa, es el uso de azufre elemental.
Este se oxida en el suelo para formar ácido sulfúrico, reduciendo el pH. Sin embargo, hay que usarlo con precaución y siguiendo las dosis recomendadas, ya que un exceso puede ser perjudicial.
También puedes añadir turba, que es naturalmente ácida, o incluso posos de café, que a mí me han funcionado maravillosamente en mis plantas de arándanos y fresas.
Es una forma sencilla y económica de reciclar y darle un empujón ácido a tu tierra. Lo importante es ser constante y monitorear el pH cada cierto tiempo para no pasarse de la raya.
Aumentando la Acidez: Revitalizando Suelos Ácidos
Y si el problema es el contrario, es decir, tu suelo es demasiado ácido (pH por debajo de 6.0), también tenemos trucos bajo la manga para subir ese pH y hacerlo más neutro.
La cal agrícola (carbonato de calcio) es el método más común y eficaz. Se esparce sobre la superficie del suelo y se incorpora ligeramente. La cal no solo aumenta el pH, sino que también aporta calcio, un nutriente esencial.
Yo la uso en mi huerto cada dos o tres años, especialmente en las zonas donde el agua de riego tiende a ser un poco ácida y arrastra los minerales. Otra opción es la ceniza de madera, ¡pero ojo!
Solo si proviene de madera sin tratar y en pequeñas cantidades, ya que es muy potente y puede elevar el pH rápidamente, además de aportar potasio. Si tienes acceso a ella, puede ser un excelente acondicionador.
El uso de cáscaras de huevo trituradas también puede ayudar a largo plazo, aportando calcio y alcalinidad de forma lenta y gradual. Lo importante es recordar que estos ajustes no son instantáneos; requieren paciencia y un monitoreo constante para alcanzar y mantener el pH deseado.
Cultivos Felices, Cosechas Abundantes: Qué Plantar Según el pH de tu Tierra

Plantas Amantes del Suelo Ácido (pH 4.5-6.0)
Es increíble cómo algunas plantas no solo toleran, sino que realmente prosperan en suelos con un pH más bajo. Yo lo he experimentado en primera persona con mis arándanos.
Después de años de luchar por hacerlos crecer en mi suelo inicialmente alcalino, decidí crear un bancal específico con tierra ácida, ¡y el cambio fue asombroso!
De repente, las plantas se llenaron de vigor, sus hojas se tornaron de un verde intenso y la producción de bayas fue espectacular. Si tu suelo es naturalmente ácido, ¡estás de suerte si te gustan estos cultivos!
Además de los arándanos, las fresas son otras grandes fanáticas de los suelos ligeramente ácidos, produciendo frutos más dulces y abundantes. Las patatas también prefieren un pH entre 4.8 y 5.5, lo que ayuda a prevenir la sarna.
Y no podemos olvidarnos de las zanahorias, que aunque toleran un rango más amplio, se desarrollan mejor en suelos ligeramente ácidos. ¡Es cuestión de conocer a tus plantas y darles lo que necesitan!
Plantas que Prefieren un pH Neutro o Ligeramente Alcalino (pH 6.0-7.5)
La mayoría de los vegetales de huerto caen en esta categoría, lo que hace que un pH alrededor de 6.5 sea tan deseable. Mis tomates, pimientos y berenjenas, por ejemplo, tuvieron un cambio radical cuando logré estabilizar el pH de mi suelo en este rango.
Sus raíces se volvieron más fuertes, las plantas más robustas y la producción de frutos se disparó. Las legumbres como las judías verdes y los guisantes también prosperan en suelos neutros, al igual que la mayoría de las hortalizas de hoja como la lechuga, la espinaca y la acelga.
Calabazas, calabacines y pepinos son otros ejemplos de plantas que adoran este equilibrio. Incluso algunas hierbas aromáticas como el perejil o el cilantro se benefician de un suelo ligeramente alcalino.
Si el pH de tu suelo se encuentra en este rango, ¡felicidades! Tienes la base perfecta para un huerto variado y productivo. Si tu suelo tiende a ser más alcalino, puedes aprovechar para cultivar brócoli, coliflor o espárragos, que son más tolerantes a niveles de pH un poco más altos.
| Cultivo | Rango de pH Ideal | Notas |
|---|---|---|
| Tomate | 6.0 – 6.8 | Prefiere ligeramente ácido, sensible a deficiencias de calcio en pH alto. |
| Pimiento | 6.0 – 6.8 | Similar al tomate, buena absorción de nutrientes en este rango. |
| Arándano | 4.5 – 5.5 | Requiere suelos muy ácidos para prosperar y absorber hierro. |
| Fresas | 5.5 – 6.5 | Prefiere suelos ligeramente ácidos para un crecimiento óptimo. |
| Lechuga | 6.0 – 7.0 | Bastante tolerante, pero mejor en neutro a ligeramente ácido. |
| Zanahoria | 6.0 – 6.5 | Suelos ligeramente ácidos favorecen su desarrollo. |
| Coles (Brócoli, Coliflor) | 6.0 – 7.5 | Más tolerantes a suelos ligeramente alcalinos. |
Manteniendo la Armonía: Consejos para un pH Estable a Largo Plazo
La Importancia de la Materia Orgánica Continuamente
Lograr el pH ideal es un gran primer paso, pero mantenerlo estable a largo plazo es la verdadera clave para un huerto próspero y constante. Y aquí es donde la materia orgánica se convierte en tu mejor aliada.
Yo he comprobado una y otra vez que la adición regular de compost, humus de lombriz o estiércol bien descompuesto es fundamental. Estos materiales no solo nutren el suelo, sino que también actúan como un “amortiguador” natural del pH.
Ayudan a que el suelo resista cambios drásticos, ya sea por las lluvias, el riego o los fertilizantes que utilicemos. Imagina que es como un regulador que mantiene todo en equilibrio.
Al descomponerse, la materia orgánica libera ácidos húmicos y fúlvicos que contribuyen a estabilizar el pH y mejoran la capacidad del suelo para retener tanto nutrientes como agua.
Yo procuro añadir una buena capa de compost a mis bancales al menos una vez al año, preferiblemente en otoño o primavera, y noto la diferencia en la resiliencia de mis plantas.
¡Es una inversión de tiempo que vale oro!
Monitoreo Constante y Ajustes Estacionales
El pH del suelo no es algo estático; puede variar con el tiempo debido a múltiples factores como la calidad del agua de riego, el tipo de fertilizantes que usamos, las lluvias e incluso el tipo de cultivos que hemos tenido.
Por eso, mi consejo es que no te confíes y realices mediciones de pH de forma regular, al menos una o dos veces al año. Yo suelo hacerlo al inicio de la temporada de siembra en primavera y nuevamente en otoño, cuando preparo los bancales para el invierno.
Esto me permite detectar cualquier desviación a tiempo y realizar ajustes preventivos antes de que afecte a mis plantas. Si utilizas cal o azufre para ajustar el pH, recuerda que sus efectos no son inmediatos y que necesitan tiempo para integrarse en el suelo.
Siempre es mejor hacer ajustes pequeños y graduales que intentar cambiar el pH drásticamente de una sola vez. Con este monitoreo constante y ajustes estacionales, podrás mantener tu suelo en su “punto dulce” y asegurar un ambiente óptimo para que tus plantas den lo mejor de sí mismas.
¡Es un hábito que he incorporado y que ha transformado mi huerto por completo!
Errores Comunes que Yo Mismo Cometí (¡Y Tú Puedes Evitar!)
Ignorar el pH por Completo al Principio
Este fue mi error número uno, ¡y el más costoso en términos de plantas y frustración! Como te conté al principio, durante mucho tiempo me centré solo en regar y abonar, asumiendo que el suelo estaba “bien” porque era tierra.
Nunca se me ocurrió que un factor tan básico como el pH pudiera estar saboteando todo mi esfuerzo. Creía que con un buen fertilizante, cualquier problema se solucionaría.
¡Qué equivocado estaba! Mis plantas mostraban síntomas de deficiencias, pero yo seguía aplicando más abono, lo cual a veces empeoraba la situación, ya que muchos fertilizantes pueden alterar aún más el pH.
Es como intentar llenar un vaso con fugas; por mucho que eches, el contenido nunca se mantiene. Si estás empezando en la jardinería o si tus plantas no prosperan a pesar de tus cuidados, lo primero que te diría es: ¡mide el pH de tu suelo!
No asumas nada. Es el cimiento sobre el que se construye un huerto exitoso, y yo me arrepiento de no haberlo hecho desde el primer día. Aprender de mis errores te ahorrará mucho tiempo y dinero, ¡te lo aseguro!
Hacer Cambios Drásticos y Olvidar el Monitoreo
Una vez que me di cuenta de la importancia del pH, mi segundo error fue intentar corregirlo de golpe. ¡Quería resultados inmediatos! Si el suelo estaba muy ácido, echaba grandes cantidades de cal de una sola vez, esperando un cambio milagroso.
Pero lo que conseguía era desequilibrar aún más el suelo, a veces llevando el pH al extremo contrario y creando nuevos problemas de absorción de nutrientes.
Los cambios rápidos y drásticos son estresantes para la microbiología del suelo y para las propias plantas. El suelo es un ecosistema vivo y necesita tiempo para adaptarse.
Además, y esto es crucial, una vez que hacía un ajuste, a veces me olvidaba de volver a medir. Daba por sentado que el problema estaba resuelto para siempre.
¡Gran error! Como mencioné antes, el pH es dinámico. Es vital realizar ajustes graduales y, lo que es más importante, volver a medir a las pocas semanas o meses para ver cómo ha respondido el suelo y si se necesitan más retoques.
Piensa en ello como afinar un instrumento musical; no lo haces de golpe y luego te olvidas, sino que lo ajustas poco a poco hasta que suena perfecto y lo revisas regularmente para que no se desafine.
La paciencia y el monitoreo son tus mejores amigos en este proceso.
Para Concluir
¡Uf, qué viaje hemos tenido a través del fascinante mundo del pH del suelo! Espero de corazón que esta experiencia que he compartido, con sus aciertos y errores, te sirva como un faro para iluminar tu propio camino en la jardinería. Recuerdo perfectamente la frustración inicial, esa sensación de estar haciendo todo “bien” y no ver resultados, y la inmensa alegría y satisfacción cuando finalmente di con la clave del pH. Es como si, de repente, tus plantas te hablaran y te dijeran exactamente lo que necesitaban. Entender este concepto no es solo una cuestión de técnica; es conectar de una manera más profunda con la naturaleza, con el ciclo de vida de cada vegetal que cultivas. Ver cómo mis cosechas pasaron de ser una lucha a una fuente inagotable de orgullo y abundancia, me llena de una emoción que solo otro jardinero puede comprender. No te desanimes si al principio parece complicado; es un aprendizaje continuo y cada pequeño ajuste te acercará más a ese huerto de ensueño. ¡Te animo a coger tus herramientas y empezar a descifrar los secretos de tu tierra hoy mismo!
Información Útil que Debes Saber
1. Realiza pruebas de pH regularmente: El pH del suelo no es estático. Factores como el agua de riego, los fertilizantes y las condiciones climáticas pueden alterarlo. Te recomiendo realizar pruebas al menos dos veces al año (al inicio de la primavera y en otoño) para tener un control constante y poder hacer ajustes preventivos. Es una costumbre que te ahorrará muchos dolores de cabeza y te permitirá anticiparte a posibles problemas antes de que tus plantas muestren síntomas de estrés.
2. La materia orgánica es tu mejor aliada: La incorporación regular de compost bien maduro, humus de lombriz o estiércol descompuesto es fundamental. No solo mejora la estructura del suelo y aporta nutrientes, sino que actúa como un “amortiguador” natural, ayudando a estabilizar el pH y a que el suelo sea más resiliente a los cambios externos. Es una inversión de tiempo y esfuerzo que tus plantas te agradecerán con creces, y que yo misma he comprobado que transforma la salud de mi huerto.
3. Conoce las preferencias de pH de tus cultivos: No todas las plantas son iguales. Mientras que la mayoría de los vegetales de huerto prosperan en un pH ligeramente ácido a neutro (6.0-7.0), hay especies como los arándanos que aman los suelos ácidos, y otras como las coles que toleran mejor un pH ligeramente alcalino. Entender estas preferencias te permitirá elegir los cultivos adecuados para tu suelo o realizar ajustes específicos para tus plantas favoritas, logrando cosechas mucho más abundantes y saludables.
4. Ajusta el pH de forma gradual y monitorea: Intentar cambiar el pH de manera drástica y rápida puede ser contraproducente y estresar el ecosistema del suelo. Si necesitas corregir un pH muy alto o muy bajo, hazlo en pequeñas dosis y con paciencia. Después de cada aplicación de cal o azufre, espera unas semanas y vuelve a medir para ver cómo ha respondido el suelo. La paciencia y el seguimiento continuo son clave para lograr y mantener el equilibrio perfecto que tus plantas necesitan para prosperar.
5. Ten en cuenta la calidad de tu agua de riego: A menudo pasamos por alto que el agua que usamos para regar también tiene su propio pH y contenido de minerales, lo que puede influir en el pH de nuestro suelo a largo plazo. Si tu agua es muy dura o muy blanda, podría estar contribuyendo a un desequilibrio gradual en tu huerto. Si es posible, puedes analizar el pH de tu agua de riego para entender su impacto y, si fuera necesario, filtrarla o ajustarla antes de usarla, especialmente en macetas y contenedores.
Resumen de Puntos Clave
Para que tu huerto prospere, entender y gestionar el pH de tu suelo es absolutamente esencial. Es el factor que determina si tus plantas pueden acceder a los nutrientes que tanto necesitan, incluso cuando están presentes. Mide tu pH con herramientas fiables, incorpora materia orgánica de forma constante, y haz ajustes graduales y monitoreados para mantener ese equilibrio vital. Recuerda que la paciencia y la observación son tus mejores aliados en este proceso, y que cada esfuerzo se traducirá en plantas más fuertes, sanas y, lo más importante, ¡en cosechas que te llenarán de una satisfacción inigualable!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ara nada! Esa es otra cosa que me frenaba al principio, pero te aseguro que es más sencillo de lo que parece. No necesitas un laboratorio, ¡tranquilo! Hay varias formas muy accesibles para que averigües el pH de tu tierra. La más común y económica es usar un kit de prueba de pH que puedes comprar en cualquier tienda de jardinería o ferretería. Vienen con unas tiras reactivas o soluciones que, al mezclarlas con una muestra de tu suelo y un poco de agua destilada, cambian de color y te indican el nivel de pH. ¡Es como un juego de química para niños, pero con resultados muy útiles! Otra opción, un poco más avanzada pero muy práctica si vas a medirlo a menudo, son los medidores de pH electrónicos. Estos son como un termómetro que clavas en la tierra y te da la lectura al instante. Yo, personalmente, empecé con los kits de tiras y me sirvieron de maravilla para entender las necesidades de mi huerto. Lo importante es que tomes muestras de varias partes de tu huerto, porque el pH puede variar un poquito.Q3: Mi suelo tiene un pH muy alto/bajo, ¿cómo puedo corregirlo para que mis plantas dejen de estar mustias y den muchos frutos?
A3: ¡Ahí está el corazón de la cuestión! Una vez que sabes el pH, corregirlo es el siguiente paso mágico, y te prometo que verás la diferencia. Si tu suelo es demasiado ácido (pH bajo), lo que necesitas es subirlo. La forma más común y efectiva es añadir cal agrícola o ceniza de madera (¡ojo, siempre con moderación y sin químicos!). Por experiencia, un poco de cal bien mezclada en otoño puede transformar tu suelo para la primavera. Si, por el contrario, tu suelo es demasiado alcalino (pH alto), y esto es algo que he notado bastante en algunas zonas más secas, lo que queremos es bajarlo. Aquí entran en juego cosas como el azufre elemental, el yeso agrícola o incluso añadir mucha materia orgánica, como compost y turba. El compost es mi favorito porque además de ayudar con el pH, le da una vida increíble al suelo.
R: ecuerdo cuando mi vecino estaba desesperado con sus arándanos, que adoran la acidez, y al aconsejarle que usara turba, ¡el cambio fue brutal! Lo importante es hacer los ajustes poco a poco, no de golpe, y volver a medir el pH después de unas semanas para ver cómo va evolucionando.
¡Tus plantas te lo agradecerán con un verdor espectacular y cosechas abundantes!






